BIOGRAFÍA DE DEPORTISTAS COLOMBIANOS
MARTIN EMILIO RODRÍGUEZ (Cochise)
(Medellín, Colombia, 1942) Ciclista colombiano,
llamado Cochise Rodríguez. Como aficionado ganó el campeonato del mundo de
persecución en Varese (1971), y en 1970 estableció un nuevo récord mundial de
la hora (1970), que dejó en 47 km, 533 m y 24 cm. Acusado de profesionalismo
por la federación internacional en 1971, desde entonces se dedicó a disputar
pruebas en carretera. Su palmarés deportivo incluye los siguientes títulos:
cuatro veces campeón de la Vuelta a Colombia; tres veces campeón de la Vuelta
al Táchira, en Venezuela; medalla de oro en los Juegos Bolivianos de Guayaquil
(Ecuador) en 1965; campeón de los 4 000 m de persecución individual en los
Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, en 1967.

Helmut Bellingrodt Wolf
Helmut
Bellingrodt Wolf nació en Barranquilla el 10 de julio de 1949. Su familia
estaba integrada por su padre Ernesto Antonio Bellingrodt, también
Barranquillero, su madre Anneliese Angela Wolf nacida en Hamburgo y sus
hermanos Hanspeter, Helga María y Horst Federico.
Su
nombre y su aspecto físico siempre han hecho difícil creer que Helmut es
Colombiano y además costeño. Por sus venas corre mucha sangre europea (sus
abuelos eran Alemanes) pero también una herencia latina ya que sus dos abuelas
nacieron en Maracaibo, Venezuela. Los negocios de la familia en América Latina
fructificaron en Colombia y la familia Bellingrodt se estableció finalmente en
Barranquilla a comienzos del siglo pasado.
Helmut
Ernesto se inicio en la actividad deportiva en un polígono de la Policía
Nacional con sede en su ciudad natal en 1959, allí se formó y pronto fue
seleccionado para representar el Atlántico en el Campeonato Nacional de ese
año. Obtuvo el último lugar, ya que compitió en la categoría juvenil siendo
todavía infantil. Sin embargo siguió preparándose y ganando experiencia en
muchos torneos pequeños. Gracias a la asesoría y entrenamiento de su padre
obtuvo el subcampeonato nacional de 1966 detrás de su hermano Hanspeter.
En el
1969 participó en su primer campeonato internacional en la especialidad de
Blanco Móvil- 50 mt, conocida también como Tiro al Jabalí. Ocupo el puesto 11
entre 12 tiradores, pero su constancia y su disciplina le permitieron
posteriormente asistir con mejores perspectivas al mundial de Phoenix, Arizona
en 1970. Allí fue octavo (8) entre 45 deportistas siendo el mejor
latinoamericano del evento.
Vendría
en 1972 su despegue definitivo en los Juegos Olímpicos de Múnich. Bellingrodt
llego precedido de una muy buena etapa de preparación en la que dos veces
superó la marca mundial. Aunque esas actuaciones no fueron reconocidas como
records oficialmente, al no haber sido conseguidas en campeonatos mundiales, se
decía mucho sobre las posibilidades de medalla del joven Barranquillero de 22
años.
El 1º
de septiembre fue el primer día histórico para Colombia en unos Juegos
Olímpicos. Bellingrodt disparó 60 tiros, alcanzó 565 puntos sobre 600 que le
significaron colgarse la medalla de plata, la primera presea de nuestro país en
40 años de participaciones en Juegos Olímpicos.
El
resultado provocó en el equipo colombiano delirio colectivo, hasta el punto de
que un juez tuvo que pedir silencio por los altoparlantes a los miembros de la
delegación nacional que acompañaban en ese momento a un nuevo vicecampeón
olímpico. El oro quedó en poder del soviético Lakov Shelezniak, quien tuvo 4
puntos más que Helmut.
Dos
años después de su medalla, Bellingrodt llegó al Campeonato Mundial de Tiro en
Thun, Suiza con la esperanza firme de ganar una medalla. En Colombia se ignoró
el viaje del deportista y nadie, excepto sus más allegados, creía en la
posibilidad de que se repitiera una buena actuación.
La
competencia no inició bien para el colombiano aunque termino 4º en las
posiciones. Al día siguiente subió al tercer lugar. Luego igualó al soviético
Valeri Postaianov con quien llegó empatado al último día de competencia con 486
puntos.
El
remate del colombiano fue tan bueno, como malo el del soviético. Bellingrodt
logró 96 puntos frente a 91 de su rival. Así estableció nuevo record de 577
puntos en la clasificación general y se adjudico la medalla de oro y el título
Mundial de la especialidad.
Ya
consolidado como uno de los mejores tiradores del momento, Bellingrodt siguió
cosechando triunfos. Participó en los Juegos Olímpicos Montreal 76 ocupando el
sexto lugar.
En
1984 volvería a llenar de orgullo a todo el país. En los Juegos Olímpicos de
Los Ángeles Helmut, con 35 años de edad, llego al polígono con la mira puesta
en el oro que alcanzó a rasguñar en Múnich 72.
Su
preparación fue intensa y lo dejó con marcas que le otorgaban grandes
posibilidades de pelear el título. Días antes de comenzar la competencia la
revista SPORTS ILLUSTRATED registró el nombre del colombiano como una de los
candidatos al oro en tiro al jabalí, al lado del estadounidense Richard Stewart
y el francés Jean-Luc Tricoire.
El 31
de julio fue otra jornada histórica para Colombia y para el tirador
Barranquillero. La final de la prueba resulto dramática y por momentos se pensó
que sería necesario ir al desempate por la medalla de oro. Pero la inspiración
del chino Li Yuwi ese día superó el excelente registro del colombiano y con 587
puntos contra 584, el asiático se llevo el oro. Sin embargo la emoción por una
nueva medalla para Colombia no dio paso a ningún lamento, por el contrario,
nuevamente el segundo lugar de Bellingrodt en esos Juegos fue considerado como
lo mejor que le ocurrió al deporte de nuestro país en la década.
Se
retiró totalmente de la modalidad de Tiro al Jabalí en 1995, y desde ese año
hasta hoy compite en SKEET (tiro al platillo) ya como Senior Master. Participó
en la Copa Miami en el 2003, 2004 y 2005 quedando en primer lugar en su
categoría.
La
poca popularidad de este deporte en el país hizo que los triunfos de
Bellingrodt no fueran celebrados con fiestas en las calles o recibimientos
multitudinarios, como sí ocurrió con victorias de otros atletas como
futbolistas o ciclistas. Pero a la luz de los resultados, Helmut Bellingrodt es
tal vez el mejor deportista que ha tenido nuestro país en toda su historia. En
Juegos Olímpicos ningún colombiano ha logrado subir dos veces al podium.

LUIS HERRERA (EL JARDINERITO)
Nació el 4 de mayo de 1961 en Fusagasuga, Colombia.
Conocido como "El jardinerito", destacó por ser un gran escalador y uno de los ciclistas de mayor relevancia en las grandes pruebas europeas.
En 1982 ganó una etapa en el Tour del Porvenir y más tarde fue vencedor de la Vuelta de su país durante tres años consecutivos, desde 1984 hasta 1986. En los años 1985 y 1987 ganó el premio al mejor escalador del Tour. En 1987 ganó la Vuelta a España, en la que fue también Rey de la Montaña.
En 1991 se impuso en la clásica Dauphiné Libéré y ganó la etapa de la ascensión a los Lagos de Covadonga. Se retiró del ciclismo en 1993.
El 4 de Marzo del 2000, fue secuestrado en su finca de Fusagasuga por unos desconocidos, liberándole 24 horas después en perfecto estado.
Conocido como "El jardinerito", destacó por ser un gran escalador y uno de los ciclistas de mayor relevancia en las grandes pruebas europeas.
En 1982 ganó una etapa en el Tour del Porvenir y más tarde fue vencedor de la Vuelta de su país durante tres años consecutivos, desde 1984 hasta 1986. En los años 1985 y 1987 ganó el premio al mejor escalador del Tour. En 1987 ganó la Vuelta a España, en la que fue también Rey de la Montaña.
En 1991 se impuso en la clásica Dauphiné Libéré y ganó la etapa de la ascensión a los Lagos de Covadonga. Se retiró del ciclismo en 1993.
El 4 de Marzo del 2000, fue secuestrado en su finca de Fusagasuga por unos desconocidos, liberándole 24 horas después en perfecto estado.

JORGE
ANDRÉS BOTERO
Jorge Andrés Botero Naranjo (nacido en 1975, Medellín, Colombia), fue un patinador de la década de los noventa. En Estados
Unidos ha estado corriendo en
el equipo Roller Blade, donde obtenido muchos de sus triunfos. En sus
primeros años en el patinaje, se destaca hacia el año de 1997 la obtención de 8
medallas de oro, 2 de plata, y cuatro de bronce en competencias de EE. UU., Italia, Finlandia, Argentina, y Colombia. En 1999 obtuvo el segundo puesto en la Copa
Europea de Maratones y en el Mundial de Chile logro 2 medallas de Bronce.

SANTIAGO BOTERO
Ciclista colombiano nacido el 27 de octubre de 1972 en
Medellín. A los siete años quería ser patinador profesional o jugador de
fútbol. Estudió Administración de Empresas en la universidad Eafit e hizo un
diplomado en gerencia de servicios de la Universidad de Medellín, pero su
obsesión por el deporte, su disciplina y sus excelentes condiciones físicas hicieron
que lo suyo fuera el ciclismo profesional. Junto a “Lucho” Herrera, Fabio
Parra, Martín Ramírez, Francisco Rodríguez, Martín Farfán, Omar Hernández,
Oscar Vargas, Antonio; Tomate” Agudelo, Patrocinio Jiménez y Edgar “Condorito”
Corredor es uno de los más importantes ciclistas que haya tenido Colombia. Se
diferencia del típico ciclista colombiano por sus habilidades. Mientras estos
son de baja estatura, peso liviano, grandes habilidades para escalar pero con
debilidades para la etapas llanas y las de contrarreloj, Botero es de
contextura fuerte, mide 1.75 centímetros y pesa 69 kilos, su mayor fortaleza
son las contra reloj y su punto débil es la montaña.
Su primer contacto con el ciclismo lo tuvo gracias a que
su papá le regaló una bicicleta todoterreno, cuando éstas se pusieron de moda
en los 90. Fue así como entró en la fiebre del ciclomontañismo y empezó a
competir en cuanta carrera había. Movido por sus triunfos se animó a participar
en la clásica de El Colombiano y con gran facilidad se llevó el triunfo. Esa
demostración llevó a que varios entrenadores se fijaran en él. Efraín
Domínguez, uno de ellos, lo llevó a una prueba en la pista del velódromo
“Martín Rodríguez y Botero nuevamente sorprendió a todos con su talento. En la
modalidad de persecución individual de los campeonatos nacionales de Pereira
impuso un nuevo récord nacional.
Juan Darío Uribe, médico y gran amigo suyo, confiado en las capacidades de Botero decidió recomendárselo al médico del equipo Kelme, Eufemiano Fuentes, quien convenció a los directivos de Kelme de fijarse en Botero. Gracias a ello, Santiago Botero no tuvo que estar en una temporada completa del ciclismo colombiano para irse a competir en Europa. Fue allá en donde pulió su estilo y logró demostrar que era uno de los mejores ciclistas del mundo, sobre todo en las etapas de contra el reloj. El 10 de octubre del 2002 se coronó como campeón mundial de contra reloj al ganar en Zolder, Bélgica. Su tiempo, 48 minutos y 8 segundos, superó al que obtuvieron importantes ciclistas como el alemán Michael Rich, quien fue segundo, y el español Igor González de Galdeano, quien ocupó el tercero. Ese ha sido uno de los pocos títulos del ciclismo a nivel mundial que ha obtenido el país. En el 2003 no tuvo una muy buena temporada. La suerte le jugó una mala pasada y una fuerte virosis lo sacó del Tour de Francia y lo dejó por fuera del resto de la temporada.

JUAN PABLO MONTOYA
(Bogotá,
1975) Piloto colombiano. Formar parte del selecto grupo de pilotos de la
Fórmula 1 es una empresa que está al alcance de muy pocos, pues el
automovilismo es, sin duda, uno de los deportes que demandan un mayor nivel de
exigencia, valor y sacrificio. Si a esta dificultad se añade el hecho de
proceder de un país, Colombia, con grandes futbolistas y ciclistas legendarios,
pero carente de tradición automovilística, se entiende el doble mérito de Juan
Pablo Montoya, quien recogió el testigo de los grandes pilotos argentinos
(Fangio, Reuteman) y brasileños (Fittipaldi, Senna) del pasado para encabezar,
junto con el brasileño Rubens Barrichello, la representación sudamericana en la
Fórmula 1 del nuevo milenio.
La afición al motor de Juan Pablo Montoya le vino por
parte de su padre, Pablo Montoya, arquitecto y piloto de automovilismo que,
después de vencer en una competición, no resistió la tentación de sentar a su
pequeño bebé, con apenas tres meses de edad, para que lo acompañara en su
vuelta triunfal. Este ritual se repetiría en el futuro y quién sabe si no
contribuiría a que el niño fuera impregnándose del mundo de la competición
sobre cuatro ruedas.
Pablo, el mayor de una familia de cuatro hermanos (los
restantes son Liliana, Catalina y Federico), recibió un auto de juguete como
regalo en su segundo aniversario; desde entonces sería su tesoro más preciado.
Precoz competidor, con sólo cinco años ya se inició en un campeonato de karts,
modalidad en la que se proclamó campeón nacional en la categoría infantil al
año siguiente. Durante la década de 1980, y bajo la tutela de su progenitor,
continuó conduciendo karts y acumulando campeonatos nacionales en las
categorías Junior y Komet.
En 1990, un quinceañero Montoya cruzó por vez primera el
Atlántico con su padre; se trasladó a Lonato (Italia) y participó en el
campeonato mundial de karts en la categoría Junior. Empezaba de este modo la
aventura internacional del joven y prometedor piloto colombiano. En 1992 se le presentó
la primera oportunidad de participar en una competición de nivel superior,
aunque para ello tuvo que volver temporalmente a su país: inscrito in extremis
por su padre en la Fórmula Renault, su estreno fue fulgurante, pues marcó la
pole position en la primera carrera, y al final de la temporada quedó
subcampeón tras ganar cuatro de las ocho carreras. Al año siguiente, en la Copa
Swift GTI, fue saludado con la bandera a cuadros de vencedor en siete de las
diez carreras.
En 1995, de vuelta al Viejo Continente, logró, no sin
grandes esfuerzos, participar en la temporada de la Vauxhall Lotus
(Inglaterra), en la que obtuvo cuatro victorias. Gracias a ello recibió una
invitación para la Copa Internacional de Fórmula 3 disputada en tierras
británicas, en la que quedó segundo. Con 26 años entró a formar parte del
equipo Fortec de la Fórmula 3 británica, con el que logró dos victorias. El
siguiente peldaño en su carrera era la Fórmula-3000, pero el coste económico de
la categoría estaba por encima de sus posibilidades. Todo parecía perdido
cuando surgió un rayo de esperanza: la escudería austriaca RSM Marko confió en
sus posibilidades. El joven piloto no defraudó, pues obtuvo victorias en
Francia, Austria y España, y terminó la temporada como subcampeón de la categoría.
El año 1998 marcó un momento de inflexión en la carrera
de Montoya: integrado en el equipo Super Nova, se impuso en el Campeonato
Internacional de Fórmula-3000, al tiempo que se convertía en piloto de pruebas
de una de las escuderías punteras de la Fórmula 1, Williams. En 1999 firmó un
contrato de tres años con el equipo Target Chip Ganassi, con el cual participó
en la categoría CART, competitiva modalidad disputada en Estados Unidos en la
que fue campeón.
A partir de entonces, la fama de Montoya aumentó en la
misma medida en que lo hizo el reconocimiento oficial de sus paisanos. El
gobierno colombiano le concedió la Cruz de Boyacá, máxima condecoración del
país, y la prensa especializada lo declaró mejor piloto del año. El deporte del
automovilismo empezaba a reclutar un ejército de seguidores, al igual que en
las décadas de 1980 y 1990 los tuvieron los "escarabajos" colombianos
en la Vuelta España, el Giro de Italia o el Tour de Francia.
La
consagración definitiva le vino en 2001, con su inclusión en el minoritario
grupo de pilotos de la Fórmula 1, encuadrado en la escudería Williams. A los
mandos de una de las mejores máquinas del circuito, obtuvo la victoria en el
Gran Premio de Italia, en Monza, y al año siguiente alcanzó el tercer lugar del
podio en la clasificación final de la temporada. Entretanto, el 27 de octubre
de 2002, Montoya se casó con su compatriota Connie Freydell en Cartagena de
Indias. También en la temporada de 2003 obtuvo la tercera plaza en la
clasificación final, erigiéndose como una alternativa real a la tiranía del
heptacampeón mundial Michael Schumacher.
Figuras míticas del volante como Emerson Fittipaldi o el escocés Jackie Stewart
le dirigieron grandes elogios y auguraron nuevos triunfos.
Al año siguiente, sin embargo, las deficiencias de su
monoplaza perjudicaron su competitividad y su progresión se vio frenada;
terminó la temporada de 2004 en un meritorio quinto lugar, y fichó por la
escudería McLaren-Mercedes, con la que correría los dos años siguientes. En
2005, una lesión en el hombro le impidió participar en dos carreras, pero
venció en tres grandes premios y terminó cuarto en la general. Pero las malas
relaciones con el jefe del equipo McLaren, Ron Dennis, así como con la
organización y los arbitrajes, conducirían a Montoya a abandonar la Fórmula 1
en la temporada 2006, que ni siquiera terminó. No por ello dejó Montoya de
pilotar: el mismo 2006 pasó a la categoría Nascar, en la que seguiría compitiendo
en años sucesivos. Su buen estado de forma quedó demostrado en una proeza al
alcance de pocos: vencer en dos ediciones consecutivas (2007 y 2008) de las
célebres 24 horas de Daytona.

EDGAR RENTERÍA
Édgar Enrique
Rentería Erazo (Barranquilla, siete de agosto de mil novecientos setenta y
cinco) es un beisbolista colombiano apodado "El niño", actual short
stop de los Rojos de Cincinnati de las Grandes Ligas de Béisbol. Rentería hizo
su debut en Grandes Ligas en 1996 con el equipo Florida Marlins; ha resultado
campeón de las Series Mundiales de 1997 con los Marlins y de 2010 con los
Gigantes de San Francisco, en ambas ocasiones anotando el hit que dio el
campeonato a su equipo.
Rentería impulsó
con hit de oro conectado a Charles Nagy la carrera con que en la undécima
entrada del séptimo juego de la Serie Mundial de mil novecientos noventa y
siete contra los indios de Cleveland, los Marlins de la Florida obtuvieron su
primer título en la Serie Mundial de Béisbol. Al final de la temporada mil
novecientos noventa y ocho fue transferido al equipo de Cardenales de San Luis,
donde jugó hasta dos mil cuatro. En dos mil cinco pasó por primera vez a la
Liga Americana, donde actuó con los Medias Rojas de Boston. Los años dos mil
seis y dos mil siete regresó a la Liga Nacional con los Bravos de Atlanta.
Durante dos mil ocho jugó para los Tigres de Detroit, firmando luego un
contrato de dos años y dieciocho, cinco millones de dólares para jugar con los
San Francisco Giants.
Rentería ha
participado en el Juego de las Estrellas en los años mil novecientos noventa y
ocho, dos mil, dos mil tres, dos mil cuatro y dos mil seis. Fue Guante de oro
en dos mil dos y dos mil tres y Bate de Plata en dos mil, dos mil dos y dos mil
tres. Durante la temporada dos mil ocho jugando para los Detroit Tigers, Rentería
alcanzó la cifra de dos mil hits durante su carrera en Grandes Ligas.
Mantiene el
récord para los Bravos de Atlanta de juegos consecutivos bateando al menos un
hit.
Jugando para
los Gigantes de San Francisco alcanzó
el récord de dos mil doscientos cuarenta hits en toda su carrera. En
la Serie Mundial de béisbol de dos mil diez impulsó con un cuadrangular
las tres carreras del triunfo definitivo sobre los Rangers de Texas durante el quinto y
último partido.1 Fue
elegido Jugador Más Valioso de la Serie
Mundial con promedio de bateo de .cuatrocientos doce. Junto
a Yogi Berra, Joe DiMaggio y Lou Gehrig, Rentería ha bateado el hit
ganador en dos Series Mundiales. Primer suramericano en ganar un MVP en las
Grandes Ligas.

CARLOS ‘’EL PIBE’’ VALDERRAMA
César Luis Menotti, técnico campeón del mundo en
Argentina 78, definió a Carlos Valderrama como ‘un mago de la inteligencia que
sabe la ubicación de sus compañeros casi sin mirarlos y que les entrega el
balón como con la mano’. El ‘pibe’, quien nació el 2 de Septiembre de 1961, se
convirtió en todo un símbolo de una generación, en Colombia, que vivió los
mejores momentos del seleccionado nacional de fútbol.
Las polvorientas calles del barrio ‘Pescaito’, a una cuadra de la ‘Castellana’ templo del fútbol en Santa Marta, sirvieron como premonición en su vida. Ese barrio es el más fértil en producción de jugadores de fútbol que hay en el país. Todos son hijos del potrero y de la calle. Es todo un espectáculo ver a esos niños haciendo malabares con la pelota de trapo, o con el balón roído y casi desinflado, eludiendo piedras o sacándoles el cuerpo a los árboles, bajo un sol inclemente. De esa escuela surgió Valderrama. Y también sus hermanos Roland y Alan ex jugadores profesionales. Así como sus primos Didí- quien jugó en la Selección mayor- y Pablo, además de Julián y Miguel Palacio, apellido materno de El Pibe.
El no podía ser, entonces, odontólogo que era la profesión que le gustaba: si había nacido en Pescadito; si era el hijo de Jaricho – ex jugador del Unión- y el sobrino de Pablo Valderrama- conocido como Toto y quien fuese un habilidoso puntero izquierdo en el Unión Magdalena y Atlético Bucaramanga; si su madre Juana, era hermana de Justo y Aurelio Palacio, figuras también del Unión...tenía que ser jugador, porque el Pibe Valderrama llevaba fútbol en sus venas, puro fútbol.
El apodo del genio de la camisa número 10 de la Selección Colombia tiene su historia. Carlos Valderrama- padre- formaba parte del Unión Magdalena, allí se destacaba como un fuerte zaguero central, a quien le gustaba hacer chilenas espectaculares. ‘Jaricho’ como lo llamaban sus compañeros era dirigido por un futbolista argentino llamado Rubén Deibe, apodado El Turco, quien cumplía una doble función: dirigía y jugaba. Él sería el responsable de que el hijo de Jaricho, también llamado Carlos, se le conociera para siempre con otro nombre...
Es que casi desde el día en que Carlos junior nació –fue el 2 de septiembre de 1961-, Jaricho andaba con su hijo por todas partes, mostrándolo con orgullo. A veces, hasta lo llevaba a los entrenamientos del Unión. Había algo muy llamativo y era el contraste de la piel morena de su padre con la tez blanca del pequeño. Y cuando el niño no aparecía, siempre, invariablemente, el Turco Deibe le preguntaba por él con estas palabras: ‘¿y el pibe cómo está?’.
Así nació el apodo que años más tarde le haría famoso internacionalmente. El padre, la madre, y los demás familiares también dejaron de llamarlo por su nombre de pila. Ya era el Pibe.
Carlos Valderrama transcurrió su infancia en Santa Marta como un niño normal. Admirando a Pelé, su ídolo de la niñez, estudiando la primaria en el colegio Jhon F. Kennedy, en donde se vistió de futbolistas por primera vez y graduándose de bachiller en el Liceo de Celedón, a finales de 1979. A partir de ahí, terminado sus estudios, todo giró en torno al balón.
Transcurría el año de 1981 cuando “El Pibe” debutó en primera división con el Unión Magdalena, el equipo de su corazón. Allí, Perfecto Rodríguez, un ex goleador de Independiente Medellín, era el técnico del ‘ciclón’ y él fue el encargado de darle la oportunidad en el profesionalismo.
La camisa afuera del pantalón, las medias abajo y la melena rubia estilo afro, eran las características de aquel muchacho que no parecía un jugador de fútbol. Su figura se asemejaba más a un cantante de música moderna, o a un vagabundo cualquiera, desocupado. Muy lejanamente podría pensarse que es un futbolista exquisito, ubicado en la cancha para poner orden, guiar a sus compañeros y para deleitar al público con su arte, con pases que penetran por espacios increíbles y con amagues geniales.
Ese mismo año integró su primera Selección, la Juvenil, dirigida por Eduardo Julián Retat. Valderrama, con 20 años, tuvo también momentos complicados. Uno de ellos fue sobre los albores de 1981. Estuvo cuatro días en la cárcel de Santa Marta por golpear a un policía. Lo llevaron al ‘Panóptico’ al lado de asesinos y delincuentes, todo ocurrió en diciembre y lo recuerda como “uno de los peores momentos de mi vida”.
En 1984 arribó a Millonarios. El equipo que más estrellas ha ganado hasta el momento. Tenía 23 años y no fue capaz con la responsabilidad que se le entregó en aquél momento. No culpa a nadie de su mal paso por Bogotá. El técnico Jorge Luis Pinto le ofreció oportunidades. “Fui yo quien no pudo jugar bien. Estuve en un mal momento”, recuerda.
Millonarios lo vendió al Deportivo Cali, un año después, por la misma cifra que había invertido en su compra. $10.000.000 de pesos colombianos, unos U$ 25.000 dólares para aquella época. La vida futbolística de Valderrama se dividía en dos. El éxito en el ‘equipo verde’ no tuvo techo, fue allí en donde no paró de cosechar elogios y en donde encontró el socio de su vida dentro del rectángulo de juego, Bernardo Redín. El equipo era dirigido por el yugoslavo Vladimir Popovic.
El ‘pibe’ Carlos Valderrama y‘cuntaquinta’ Redín formaron una dupla sin par en Colombia. Ambos jugaban con la camisa por fuera y con las medias caídas, uno blanco y otro negro. Pero en la cancha se buscaban y jugaban de memoria. El Deportivo Cali se hizo un equipo arrollador impulsado por la magia de esta dupla que recibía aplausos en todas las canchas del país.
En 1987 la pareja Valderrama-Redin hizo parte de la Selección Colombia que participó en la Copa América que se jugó en Argentina. El fútbol que desparramaron por tierras gauchas será inolvidable. Colombia debutó contra Bolivia y lo derrotó 3 a 0 en Rosario. Luego vino Paraguay y lo venció 2 a 0. Colombia se convirtió en la Selección sorpresa del torneo y candidata a ganar el título. Pero en Córdoba se atravesó Chile quien derrotó al seleccionado nacional 2 a 1, en tiempo suplementario con un gol de Fernando Astengo y la mandó a jugar por el tercer puesto contra Argentina.
El Monumental como escenario y 40.000 personas de testigos vieron como Colombia de la mano de Valderrama derrotaba 2 a 1 a la Argentina que contaba con Maradona y Caniggia, por la disputa el tercer puesto de aquella Copa América. Después de ese partido un periodista argentino escribió: “En el Monumental había magia. Fútbol pintado de casaca amarilla y densa melena rubia. Flaquito, medias caídas, algo chueco, brazos sueltos, pinta extraña, brillante con la pelota en los pies, espléndida su muestra futbolística. Carlos Valderrama, sabe lo que debe saber un número 10 y escribe la historia de un primer tiempo lleno de toques, tacos, gambetas y pelotazos, con toda la precisión”.
El equipo colombiano fue escogido como el mejor del torneo; Francisco Maturana el más destacado entrenador; Arnoldo Iguarán, el goleador, y Carlos Valderrama, la figura. Se obtuvieron todos los honores, menos el título máximo. En ese año, Valderrama también fue aclamado por ‘El País’ de Montevideo y ‘El Nacional’ de Caracas, que en sus encuestas anuales lo eligieron como el mejor futbolística de América.
El fútbol europeo vino por él. Montpellier, un desconocido equipo francés, puso 2’500.000 dólares a mediados de 1988 y se llevó a ‘El Pibe’. Hasta ese momento, el único jugador colombiano contratado por un equipo europeo había sido Ernesto Díaz, quien jugó en segunda división para el Estándar Lieja en Bélgica. Valderrama antes de enrolarse al club francés realizó su primera gira europea. Fue invitado al Torneo ‘Sir Stanley Rous’, donde enfrentó a Escocia (0-0), luego a Finlandia (3-1) y finalmente, en una noche maravillosa, igualó 1-1 contra Inglaterra en la catedral del fútbol. El mítico estadio de Wembley se deleitó con el toque justo, maravilloso y sorpresivo del equipo colombiano. El ‘mono’ fue la figura de la gira. Ya toda Europa hablaba de él.
Pero no le fue fácil triunfar en el fútbol francés: el director técnico, Pierre Mosca, no había aprobado su contratación y lo relegó al banco de suplentes. Valderrama regresó a Colombia en 1989 para jugar la Copa América de Brasil y luego las eliminatorias. En ese momento, fue cuando se consiguió la clasificación al mundial de Italia, donde la Selección pasó la primera fase y fue eliminado en octavos de final por Camerún, después del famoso error de René Higuita ante Roger Milla.
Al regresar a Montpellier, Valderrama encontró un nuevo técnico, el polaco Henri Kasperczak, quien lo hizo titular. Pasaron entonces dos años durante los cuales fue figura del equipo, jugador insignia y referente de la institución. En mayo
Las polvorientas calles del barrio ‘Pescaito’, a una cuadra de la ‘Castellana’ templo del fútbol en Santa Marta, sirvieron como premonición en su vida. Ese barrio es el más fértil en producción de jugadores de fútbol que hay en el país. Todos son hijos del potrero y de la calle. Es todo un espectáculo ver a esos niños haciendo malabares con la pelota de trapo, o con el balón roído y casi desinflado, eludiendo piedras o sacándoles el cuerpo a los árboles, bajo un sol inclemente. De esa escuela surgió Valderrama. Y también sus hermanos Roland y Alan ex jugadores profesionales. Así como sus primos Didí- quien jugó en la Selección mayor- y Pablo, además de Julián y Miguel Palacio, apellido materno de El Pibe.
El no podía ser, entonces, odontólogo que era la profesión que le gustaba: si había nacido en Pescadito; si era el hijo de Jaricho – ex jugador del Unión- y el sobrino de Pablo Valderrama- conocido como Toto y quien fuese un habilidoso puntero izquierdo en el Unión Magdalena y Atlético Bucaramanga; si su madre Juana, era hermana de Justo y Aurelio Palacio, figuras también del Unión...tenía que ser jugador, porque el Pibe Valderrama llevaba fútbol en sus venas, puro fútbol.
El apodo del genio de la camisa número 10 de la Selección Colombia tiene su historia. Carlos Valderrama- padre- formaba parte del Unión Magdalena, allí se destacaba como un fuerte zaguero central, a quien le gustaba hacer chilenas espectaculares. ‘Jaricho’ como lo llamaban sus compañeros era dirigido por un futbolista argentino llamado Rubén Deibe, apodado El Turco, quien cumplía una doble función: dirigía y jugaba. Él sería el responsable de que el hijo de Jaricho, también llamado Carlos, se le conociera para siempre con otro nombre...
Es que casi desde el día en que Carlos junior nació –fue el 2 de septiembre de 1961-, Jaricho andaba con su hijo por todas partes, mostrándolo con orgullo. A veces, hasta lo llevaba a los entrenamientos del Unión. Había algo muy llamativo y era el contraste de la piel morena de su padre con la tez blanca del pequeño. Y cuando el niño no aparecía, siempre, invariablemente, el Turco Deibe le preguntaba por él con estas palabras: ‘¿y el pibe cómo está?’.
Así nació el apodo que años más tarde le haría famoso internacionalmente. El padre, la madre, y los demás familiares también dejaron de llamarlo por su nombre de pila. Ya era el Pibe.
Carlos Valderrama transcurrió su infancia en Santa Marta como un niño normal. Admirando a Pelé, su ídolo de la niñez, estudiando la primaria en el colegio Jhon F. Kennedy, en donde se vistió de futbolistas por primera vez y graduándose de bachiller en el Liceo de Celedón, a finales de 1979. A partir de ahí, terminado sus estudios, todo giró en torno al balón.
Transcurría el año de 1981 cuando “El Pibe” debutó en primera división con el Unión Magdalena, el equipo de su corazón. Allí, Perfecto Rodríguez, un ex goleador de Independiente Medellín, era el técnico del ‘ciclón’ y él fue el encargado de darle la oportunidad en el profesionalismo.
La camisa afuera del pantalón, las medias abajo y la melena rubia estilo afro, eran las características de aquel muchacho que no parecía un jugador de fútbol. Su figura se asemejaba más a un cantante de música moderna, o a un vagabundo cualquiera, desocupado. Muy lejanamente podría pensarse que es un futbolista exquisito, ubicado en la cancha para poner orden, guiar a sus compañeros y para deleitar al público con su arte, con pases que penetran por espacios increíbles y con amagues geniales.
Ese mismo año integró su primera Selección, la Juvenil, dirigida por Eduardo Julián Retat. Valderrama, con 20 años, tuvo también momentos complicados. Uno de ellos fue sobre los albores de 1981. Estuvo cuatro días en la cárcel de Santa Marta por golpear a un policía. Lo llevaron al ‘Panóptico’ al lado de asesinos y delincuentes, todo ocurrió en diciembre y lo recuerda como “uno de los peores momentos de mi vida”.
En 1984 arribó a Millonarios. El equipo que más estrellas ha ganado hasta el momento. Tenía 23 años y no fue capaz con la responsabilidad que se le entregó en aquél momento. No culpa a nadie de su mal paso por Bogotá. El técnico Jorge Luis Pinto le ofreció oportunidades. “Fui yo quien no pudo jugar bien. Estuve en un mal momento”, recuerda.
Millonarios lo vendió al Deportivo Cali, un año después, por la misma cifra que había invertido en su compra. $10.000.000 de pesos colombianos, unos U$ 25.000 dólares para aquella época. La vida futbolística de Valderrama se dividía en dos. El éxito en el ‘equipo verde’ no tuvo techo, fue allí en donde no paró de cosechar elogios y en donde encontró el socio de su vida dentro del rectángulo de juego, Bernardo Redín. El equipo era dirigido por el yugoslavo Vladimir Popovic.
El ‘pibe’ Carlos Valderrama y‘cuntaquinta’ Redín formaron una dupla sin par en Colombia. Ambos jugaban con la camisa por fuera y con las medias caídas, uno blanco y otro negro. Pero en la cancha se buscaban y jugaban de memoria. El Deportivo Cali se hizo un equipo arrollador impulsado por la magia de esta dupla que recibía aplausos en todas las canchas del país.
En 1987 la pareja Valderrama-Redin hizo parte de la Selección Colombia que participó en la Copa América que se jugó en Argentina. El fútbol que desparramaron por tierras gauchas será inolvidable. Colombia debutó contra Bolivia y lo derrotó 3 a 0 en Rosario. Luego vino Paraguay y lo venció 2 a 0. Colombia se convirtió en la Selección sorpresa del torneo y candidata a ganar el título. Pero en Córdoba se atravesó Chile quien derrotó al seleccionado nacional 2 a 1, en tiempo suplementario con un gol de Fernando Astengo y la mandó a jugar por el tercer puesto contra Argentina.
El Monumental como escenario y 40.000 personas de testigos vieron como Colombia de la mano de Valderrama derrotaba 2 a 1 a la Argentina que contaba con Maradona y Caniggia, por la disputa el tercer puesto de aquella Copa América. Después de ese partido un periodista argentino escribió: “En el Monumental había magia. Fútbol pintado de casaca amarilla y densa melena rubia. Flaquito, medias caídas, algo chueco, brazos sueltos, pinta extraña, brillante con la pelota en los pies, espléndida su muestra futbolística. Carlos Valderrama, sabe lo que debe saber un número 10 y escribe la historia de un primer tiempo lleno de toques, tacos, gambetas y pelotazos, con toda la precisión”.
El equipo colombiano fue escogido como el mejor del torneo; Francisco Maturana el más destacado entrenador; Arnoldo Iguarán, el goleador, y Carlos Valderrama, la figura. Se obtuvieron todos los honores, menos el título máximo. En ese año, Valderrama también fue aclamado por ‘El País’ de Montevideo y ‘El Nacional’ de Caracas, que en sus encuestas anuales lo eligieron como el mejor futbolística de América.
El fútbol europeo vino por él. Montpellier, un desconocido equipo francés, puso 2’500.000 dólares a mediados de 1988 y se llevó a ‘El Pibe’. Hasta ese momento, el único jugador colombiano contratado por un equipo europeo había sido Ernesto Díaz, quien jugó en segunda división para el Estándar Lieja en Bélgica. Valderrama antes de enrolarse al club francés realizó su primera gira europea. Fue invitado al Torneo ‘Sir Stanley Rous’, donde enfrentó a Escocia (0-0), luego a Finlandia (3-1) y finalmente, en una noche maravillosa, igualó 1-1 contra Inglaterra en la catedral del fútbol. El mítico estadio de Wembley se deleitó con el toque justo, maravilloso y sorpresivo del equipo colombiano. El ‘mono’ fue la figura de la gira. Ya toda Europa hablaba de él.
Pero no le fue fácil triunfar en el fútbol francés: el director técnico, Pierre Mosca, no había aprobado su contratación y lo relegó al banco de suplentes. Valderrama regresó a Colombia en 1989 para jugar la Copa América de Brasil y luego las eliminatorias. En ese momento, fue cuando se consiguió la clasificación al mundial de Italia, donde la Selección pasó la primera fase y fue eliminado en octavos de final por Camerún, después del famoso error de René Higuita ante Roger Milla.
Al regresar a Montpellier, Valderrama encontró un nuevo técnico, el polaco Henri Kasperczak, quien lo hizo titular. Pasaron entonces dos años durante los cuales fue figura del equipo, jugador insignia y referente de la institución. En mayo
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El Pibe con la camiseta del Montpellier
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de 1990,
el equipo ganó la Copa de Francia y luego participó en la Recopa de Europa con
relativo éxito, pues llegó hasta los cuartos de final, donde fue eliminado por
el Manchester United. ‘El Pibe’ cumplió un ciclo en el fútbol francés y recibió
una oferta interesante del fútbol español.
Valladolid, un equipo chico, dirigido por Francisco Maturana con relativo éxito, pensaba en grande. El técnico chocoano, pidió refuerzos y llevó una armada de jugadores, completamente nacional. El ‘pibe’ era imprescindible para el esquema que pretendía Maturana. Valderrama arribó entonces al fútbol español, se puso a órdenes de ‘Pacho’ y comenzó así una nueva experiencia europea. Valladolid se convertía en el quinto equipo profesional, del ‘mono’. Junto al estratega chocoano estaba el preparador físico Barragán, el guardavalla René Higuita y el mediocampista Leonel Álvarez. Con el tiempo no se dieron los resultados, salió Maturana y detrás de él todos los jugadores nacionales.
Valderrama regresó a Colombia a comienzos de 1992. Deportivo Independiente Medellín adquirió su pase por $U500.000 dólares. Allí jugó un año y luego fue adquirido por el Júnior de Barranquilla en U$1.000.000 dólares. Muchos pensaron entonces que fue una suma exagerada porque estaba poniéndose viejo y posiblemente iniciaba su declive.
1993 fue uno de los mejores años en su vida futbolística. La Copa América, que se disputó en Ecuador y que derivó en un injusto tercer lugar lo catapulta como uno de los mejores volantes del torneo. Luego, vinieron las eliminatorias premundialistas, camino al mundial de EEUU en 1994. La Selección Nacional practicaba el mejor fútbol e incluso llegó a ser catalogada como la mejor Selección del mundo.
El mundial de Estados Unidos fue un sueño que durante su disputa se convirtió en pesadilla. Valderrama, líder del equipo, aún no se explica que ocurrió en aquél momento. La Selección Colombia llegó como favorito para ganar el título
Y fue eliminada en primera ronda. El ‘pibe’ recuerda que fue uno de los momentos más tristes de su carrera futbolista. “Nunca había fracasado de esta forma. Fue el momento más triste de mi vida como jugador”, recuerda Valderrama.
A la llegada de Estados Unidos, tras la disputa del mundial, los jugadores parecían villanos. Se fueron como héroes y cuando regresaron mucha gente los tildó de fracasados y sólo los epítetos e insultos fueron los términos que recibieron en todos los estadios de nuestro país.
Valderrama necesitaba una revancha. El fútbol su máxima pasión no se la podía negar. Así fue como el ‘pibe’ se dedicó exclusivamente a practicar y entrenar con su equipo Junior y en un experimento de torneo colombiano, fue campeón con el equipo costeño en seis meses. Este era el segundo campeonato en el torneo local que sumaba Valderrama es su recorrido futbolístico.
En 1997, Valderrama fue convocado nuevamente a la Selección Mayor. Hernán Darío Gómez, técnico de aquél equipo, lo convenció y le entregó la cinta de capitán. Carlos, aceptó y fue el mejor jugador del equipo. Con gran fútbol se clasificó al mundial. Colombia le tocó un grupo realmente difícil. Inglaterra, Rumania y Túnez eran sus contrincantes. Se perdió en el debut contra Rumania 1 a 0. Contra Túnez, se ganó 1 a 0, luego de una gran maniobra del ‘pibe’ quien recuperó un balón y milimétricamente se la entregó a Leider Preciado, quien marcó el gol del triunfo. Por último había que ganarle sí o sí a Inglaterra. Se perdió 2 a 0 en un juego que significó la despedida de Valderrama, a lo que fue su máxima pasión: La Selección Nacional.
La Major League Soccer, liga americana de fútbol, estaba naciendo. Se fijaron en Valderrama como un jugador insignia y el encargado de que el campeonato de fútbol en Estados Unidos comenzara a crecer. Desde aquél momento Carlos Valderrama hace parte de ese fútbol. Ellos lo disfrutan cada domingo.
Sus jugadas lo hacen recordar como el más grande futbolista que dio Colombia, es por esto, que Carlos ‘El pibe’ Valderrama, siempre quedará en la retina de los amantes del fútbol y de todo aquel que lo vio en un terreno de juego.
Valladolid, un equipo chico, dirigido por Francisco Maturana con relativo éxito, pensaba en grande. El técnico chocoano, pidió refuerzos y llevó una armada de jugadores, completamente nacional. El ‘pibe’ era imprescindible para el esquema que pretendía Maturana. Valderrama arribó entonces al fútbol español, se puso a órdenes de ‘Pacho’ y comenzó así una nueva experiencia europea. Valladolid se convertía en el quinto equipo profesional, del ‘mono’. Junto al estratega chocoano estaba el preparador físico Barragán, el guardavalla René Higuita y el mediocampista Leonel Álvarez. Con el tiempo no se dieron los resultados, salió Maturana y detrás de él todos los jugadores nacionales.
Valderrama regresó a Colombia a comienzos de 1992. Deportivo Independiente Medellín adquirió su pase por $U500.000 dólares. Allí jugó un año y luego fue adquirido por el Júnior de Barranquilla en U$1.000.000 dólares. Muchos pensaron entonces que fue una suma exagerada porque estaba poniéndose viejo y posiblemente iniciaba su declive.
1993 fue uno de los mejores años en su vida futbolística. La Copa América, que se disputó en Ecuador y que derivó en un injusto tercer lugar lo catapulta como uno de los mejores volantes del torneo. Luego, vinieron las eliminatorias premundialistas, camino al mundial de EEUU en 1994. La Selección Nacional practicaba el mejor fútbol e incluso llegó a ser catalogada como la mejor Selección del mundo.
El mundial de Estados Unidos fue un sueño que durante su disputa se convirtió en pesadilla. Valderrama, líder del equipo, aún no se explica que ocurrió en aquél momento. La Selección Colombia llegó como favorito para ganar el título
Y fue eliminada en primera ronda. El ‘pibe’ recuerda que fue uno de los momentos más tristes de su carrera futbolista. “Nunca había fracasado de esta forma. Fue el momento más triste de mi vida como jugador”, recuerda Valderrama.
A la llegada de Estados Unidos, tras la disputa del mundial, los jugadores parecían villanos. Se fueron como héroes y cuando regresaron mucha gente los tildó de fracasados y sólo los epítetos e insultos fueron los términos que recibieron en todos los estadios de nuestro país.
Valderrama necesitaba una revancha. El fútbol su máxima pasión no se la podía negar. Así fue como el ‘pibe’ se dedicó exclusivamente a practicar y entrenar con su equipo Junior y en un experimento de torneo colombiano, fue campeón con el equipo costeño en seis meses. Este era el segundo campeonato en el torneo local que sumaba Valderrama es su recorrido futbolístico.
En 1997, Valderrama fue convocado nuevamente a la Selección Mayor. Hernán Darío Gómez, técnico de aquél equipo, lo convenció y le entregó la cinta de capitán. Carlos, aceptó y fue el mejor jugador del equipo. Con gran fútbol se clasificó al mundial. Colombia le tocó un grupo realmente difícil. Inglaterra, Rumania y Túnez eran sus contrincantes. Se perdió en el debut contra Rumania 1 a 0. Contra Túnez, se ganó 1 a 0, luego de una gran maniobra del ‘pibe’ quien recuperó un balón y milimétricamente se la entregó a Leider Preciado, quien marcó el gol del triunfo. Por último había que ganarle sí o sí a Inglaterra. Se perdió 2 a 0 en un juego que significó la despedida de Valderrama, a lo que fue su máxima pasión: La Selección Nacional.
La Major League Soccer, liga americana de fútbol, estaba naciendo. Se fijaron en Valderrama como un jugador insignia y el encargado de que el campeonato de fútbol en Estados Unidos comenzara a crecer. Desde aquél momento Carlos Valderrama hace parte de ese fútbol. Ellos lo disfrutan cada domingo.
Sus jugadas lo hacen recordar como el más grande futbolista que dio Colombia, es por esto, que Carlos ‘El pibe’ Valderrama, siempre quedará en la retina de los amantes del fútbol y de todo aquel que lo vio en un terreno de juego.
CECILIA
MARGARITA GUZMÁN
En
este claustro, durante los primeros años compartía el patinaje con la práctica
del ajedrez y clases de piano.
En
1998, con 11 años, fue invitada a un torneo nacional de Estados Unidos, y lo
ganó derrotando a Jessica Smith, campeona del mundo, por lo que la principal
revista de patinaje en este país la colocó en la portada con el titular: “Oh
Cecilia”.
En el
2000, siendo una deportista pre-juvenil, es convocada a la selección Colombia
al mundial de Barrancabermeja, convirtiéndose en la primera deportista de esta
categoría que representa al país en patinaje por ser un gran talento y colocar
tiempos de mayores.
Con
solo 13 años, en este Mundial, se convierte en la más joven del evento, y allí
gana 4 títulos del mundo y dos subtítulos, además, impone récord mundial en 500
metros ruta con un registro de 44.78, el cual permaneció vigente por 5 años.
En
Barranca también fue descalificada en la primera prueba que iba a disputar, los
300 metros contra reloj, ya que siendo la primera corredora en competir, el
delegado de Colombia no llevó los números de los deportistas a la pista y no
pudo participar, para posteriormente, ganar 4 títulos mundiales en forma
consecutiva, 500 pista, 1000 pista, 500 ruta con récord y relevos.
Luego
del Mundial de Barranca, intervino en los torneos orbitales de Francia,
Bélgica, Italia, Venezuela y Corea del Sur, donde logró 23 títulos mundiales.
Posteriormente
dio el salto a competir en la Copa Mundo de Maratones y se adjudicó los títulos
de 2008 y 2009, imponiéndose en 9 de las 13 válidas el primer año y en 10 de la
segunda temporada.
Nacida
el 10 de octubre de 1986, sus padres son Eugenio Baena Calvo y Ruth Guzmán de
Baena (fallecida), quienes la apoyaron para iniciarse en el deporte en el
colegio Enseñanza Precoz Nuevo Mundo cuando tenía 3 años de edad
En su recorrido por las calles
del mundo ha ganado 3 veces la maratón más prestigiosa del patinaje: La Carrera
de Berlín.
“La
Chechy”, como la ‘bautizó’ el narrador “Lucho” Escobar, admira en el ámbito
deportivo al ciclista norteamericano Lance Armstrong; y en su vida diaria le
gusta leer, ir a cine, escuchar música; y entre sus principales platos se
destaca el “mote de queso”.
Un día
de “la Chechy” se inicia a las 5 de la mañana con 50 o 100 kilómetros de
bicicleta, de acuerdo el programa técnico, a las 11 de la mañana realiza una
hora de pesas y de 6 a 9 de la noche entrenamiento sobre patines.
Los
técnicos en su carrera han sido Elías del Valle y Juan Carlos Baena (su
hermano).
Una de
las mayores frustraciones de su carrera ha sido que el patinaje no sea un
deporte olímpico.
La
otra fue en 2001, cuando Bob Marning, entrenador de la selección olímpica de
hielo de Estados Unidos la vio practicar en Miami y la invitó a probarse en
esta especialidad, con la advertencia: “en 6 meses te haré campeona olímpica
sobre hielo”. En su momento descartó esa opción y hoy se arrepiente. Es una de
las MUJERES colombianas más talentosas en el patinaje y ha dejado muy en
alto el nombre del país en diferentes certámenes.
La
Chechy Baena es una de esas pocas deportistas colombianas que puede contar, a
boca llena, que ha ganado medallas en tres mundiales consecutivos. Y no
cualquier tipo de medallas: casi todas de oro.
Actualmente
culmino sus estudios de Administración Deportiva en la Fundación Universitaria
del Área Andina y cursa IV semestre de Comunicación social en la
Universidad de Cartagena.

CESAR RINCÓN
Nació el 5 de
septiembre de 1965 en Bogotá.
Comenzó a mostrar interés por el mundo de los toros a través de la profesión de su padre, fotógrafo taurino. En 1977 comenzó a torear becerros; en 1979 toreó por primera vez en La Santamaría y en 1981 se inició como novillero.
En 1982, viajó a España con el fin de obtener la alternativa, pero un desafortunado incendio, en el que murieron su madre y su hermana, se lo impidió; sin embargo, el 8 de diciembre de 1982, tomó la alternativa en su ciudad natal, de manos de Antonio Chenel Antoñete, con José María Manzanares de testigo y toros de Vistahermosa.
Fue discípulo de Pepe Cáceres. De su toreo, que debe mucho a la tauromaquia de su mentor, escribe Jorge Laverón, el crítico que mejor le conoce: "Rincón hace el toreo de verdad, y no es un misterio que se coloca ante el toro, dentro de cacho, lo espera, tira de él adelantando la muleta, y lo templa, es decir, lo lleva despacio y hacia detrás de la cadera. Se queda en el sitio y liga el muletazo siguiente, hasta tres o cuatro. En series recortadas y rematadas. Lo que debe de ser. Y para hacerlo hay que tener valor, es decir, pararse y tener cabeza para realizar lo que uno piensa; en suma, inteligencia. Dominio, equilibrio físico y psíquico para estar compuesto delante del toro".
En 1991 salió por la puerta Grande de Madrid, por San Isidro, el 21 y 22 de mayo. Triunfador absoluto del ciclo. Vuelve a triunfar en este coso y en esta temporada en la de Beneficiencia y en la posterior feria de otoño. En octubre actuó dos tardes en la Plaza México, en las que cortó tres orejas.
Fue designado embajador volante de su país en Europa y representó a su país en la Exposición Universal de Sevilla en 1992.
En 1993 sufrió una gran cornada en la feria de Sevilla.
El día 23 de septiembre del 2007 se retiró en la plaza Monumental de Barcelona (España), y se despidió del toreo definitivamente en la Plaza de toros de Santamaría en febrero de 2008.
Comenzó a mostrar interés por el mundo de los toros a través de la profesión de su padre, fotógrafo taurino. En 1977 comenzó a torear becerros; en 1979 toreó por primera vez en La Santamaría y en 1981 se inició como novillero.
En 1982, viajó a España con el fin de obtener la alternativa, pero un desafortunado incendio, en el que murieron su madre y su hermana, se lo impidió; sin embargo, el 8 de diciembre de 1982, tomó la alternativa en su ciudad natal, de manos de Antonio Chenel Antoñete, con José María Manzanares de testigo y toros de Vistahermosa.
Fue discípulo de Pepe Cáceres. De su toreo, que debe mucho a la tauromaquia de su mentor, escribe Jorge Laverón, el crítico que mejor le conoce: "Rincón hace el toreo de verdad, y no es un misterio que se coloca ante el toro, dentro de cacho, lo espera, tira de él adelantando la muleta, y lo templa, es decir, lo lleva despacio y hacia detrás de la cadera. Se queda en el sitio y liga el muletazo siguiente, hasta tres o cuatro. En series recortadas y rematadas. Lo que debe de ser. Y para hacerlo hay que tener valor, es decir, pararse y tener cabeza para realizar lo que uno piensa; en suma, inteligencia. Dominio, equilibrio físico y psíquico para estar compuesto delante del toro".
En 1991 salió por la puerta Grande de Madrid, por San Isidro, el 21 y 22 de mayo. Triunfador absoluto del ciclo. Vuelve a triunfar en este coso y en esta temporada en la de Beneficiencia y en la posterior feria de otoño. En octubre actuó dos tardes en la Plaza México, en las que cortó tres orejas.
Fue designado embajador volante de su país en Europa y representó a su país en la Exposición Universal de Sevilla en 1992.
En 1993 sufrió una gran cornada en la feria de Sevilla.
El día 23 de septiembre del 2007 se retiró en la plaza Monumental de Barcelona (España), y se despidió del toreo definitivamente en la Plaza de toros de Santamaría en febrero de 2008.

FABIOLA ZULUAGA
A los 11 años decidió que iba
a ser tenista profesional y desde aquél momento vive de ese deporte Acá le
contamos sus comienzos, su presente y todos los logros obtenidos por la mejor
tenista de Colombia y una de las 20 mejores del mundo.
Esta cucuteña comenzó a los siete años a jugar tenis. Se proclamó campeona nacional en las categorías Sub 10, Sub 12 y Sub 14 años y a partir de allí comenzó una avalancha de éxitos que hasta el día de hoy le ha generado ser reconocida como una de las mejores deportistas de nuestro país.
Pero nada ha sido fácil para esta deportista quien a los 11 años tomó la decisión de convertirse en tenista profesional. En vivir por y para ese deporte. Entender que ese iba ser su trabajo por el resto de los días.
Y Fabiola no se equivocó. A pesar de tomar semejante determinación cuando era niña, acertó. Se jugó por este deporte y le ha ido tan bien como lo soñaba en el Club Tennis de Cúcuta cuando daba sus primeros raquetazos o en el colegio Santa Teresa, donde pintaba bolas y raquetas de tenis en las clases de Matemáticas y Ciencias Naturales.
Zuluaga se fue a vivir a Bogotá y en sus comienzos trabajaba 12 horas diarias jugando y perfeccionando su tenis en la Academia Colombiana de Tenis. Allí fue subiendo escalón tras escalón, aprendiendo, perdiendo, ganando esporádicamente para irse formando tras las dolorosas derrotas y las alegrías de las victorias.
Posteriormente, a los 14 años, un contrato con una firma estadounidense llamada International Management Group, le dio la oportunidad de ir a Estados Unidos a la mejor academia mundial de tenis: la Nick Bolletieri.
Allí comenzó a entrenar y a estudiar, pero después de un año empezaron –como ella lo afirma- a subvalorar su talento y la dejaron como una más de cientos de jugadoras, hasta que Colsanitas, que en 1995 estaba conformando un Equipo de Tenis (Equipo Colsanitas), la llamó para que viniera a Colombia y recibiera la atención que sus capacidades merecían.
Allí hubo un punto de inflexión en su vida. No dudó en devolverse al país, pero entendiendo que debía seguir luchando por su mayor objetivo que no ha sido otro que el de estar dentro del grupo de las mejores 20 tenistas del mundo. Desde 1995 Fabiola Zuluaga hace parte
Esta cucuteña comenzó a los siete años a jugar tenis. Se proclamó campeona nacional en las categorías Sub 10, Sub 12 y Sub 14 años y a partir de allí comenzó una avalancha de éxitos que hasta el día de hoy le ha generado ser reconocida como una de las mejores deportistas de nuestro país.
Pero nada ha sido fácil para esta deportista quien a los 11 años tomó la decisión de convertirse en tenista profesional. En vivir por y para ese deporte. Entender que ese iba ser su trabajo por el resto de los días.
Y Fabiola no se equivocó. A pesar de tomar semejante determinación cuando era niña, acertó. Se jugó por este deporte y le ha ido tan bien como lo soñaba en el Club Tennis de Cúcuta cuando daba sus primeros raquetazos o en el colegio Santa Teresa, donde pintaba bolas y raquetas de tenis en las clases de Matemáticas y Ciencias Naturales.
Zuluaga se fue a vivir a Bogotá y en sus comienzos trabajaba 12 horas diarias jugando y perfeccionando su tenis en la Academia Colombiana de Tenis. Allí fue subiendo escalón tras escalón, aprendiendo, perdiendo, ganando esporádicamente para irse formando tras las dolorosas derrotas y las alegrías de las victorias.
Posteriormente, a los 14 años, un contrato con una firma estadounidense llamada International Management Group, le dio la oportunidad de ir a Estados Unidos a la mejor academia mundial de tenis: la Nick Bolletieri.
Allí comenzó a entrenar y a estudiar, pero después de un año empezaron –como ella lo afirma- a subvalorar su talento y la dejaron como una más de cientos de jugadoras, hasta que Colsanitas, que en 1995 estaba conformando un Equipo de Tenis (Equipo Colsanitas), la llamó para que viniera a Colombia y recibiera la atención que sus capacidades merecían.
Allí hubo un punto de inflexión en su vida. No dudó en devolverse al país, pero entendiendo que debía seguir luchando por su mayor objetivo que no ha sido otro que el de estar dentro del grupo de las mejores 20 tenistas del mundo. Desde 1995 Fabiola Zuluaga hace parte
del Equipo
Colsanitas.
Fabiola terminó en 1998 su bachillerato. Validó su secundaria en el Colegio Reyes Católicos de Bogotá y empieza a madurar como persona y como jugadores de tenis.
Además, Fabiola siempre estuvo muy apegada a su familia y el hecho de viajar constantemente la alejaba mucho de su familia, algo que siempre ha sido un “match point” en contra.
Pero el tiempo pasó y los títulos comenzaron a llegar de igual forma como el ascenso en el escalafón mundial. En 1996 ganó su primera Copa Colsánitas al igual que en 1999.
Con el paso de los años se convirtió en el principal referente del tenis en Colombia. Llegó a sitios donde ningún otro compatriota pudo llegar y clasificó a instancias muy importantes en los más grandes eventos deportivos.
Fabiola llegó este año a ser una de las mejores veinte tenistas del mundo según el escalafón de la ATP. Precisamente este 2004 no lo recordará siempre por ese magnífico logro sino porque otra vez volvió a decidir en su vida ahora, con la determinación de casarse a finales de este año. Otro sueño que cumple a sus 25 años de vida.
Es consciente que la vida de un deportista se acaba pronto. Por eso ha sido las más disciplinadas de todas y ha logrado, con virtudes, llegar al lugar en donde se encuentra. En algún momento sostuvo que la posibilidad del retiro la está analizando porque al casarse haría todo más difícil. Zuluaga nunca se equivocó en sus determinaciones, ojalá nos permita
Fabiola terminó en 1998 su bachillerato. Validó su secundaria en el Colegio Reyes Católicos de Bogotá y empieza a madurar como persona y como jugadores de tenis.
Además, Fabiola siempre estuvo muy apegada a su familia y el hecho de viajar constantemente la alejaba mucho de su familia, algo que siempre ha sido un “match point” en contra.
Pero el tiempo pasó y los títulos comenzaron a llegar de igual forma como el ascenso en el escalafón mundial. En 1996 ganó su primera Copa Colsánitas al igual que en 1999.
Con el paso de los años se convirtió en el principal referente del tenis en Colombia. Llegó a sitios donde ningún otro compatriota pudo llegar y clasificó a instancias muy importantes en los más grandes eventos deportivos.
Fabiola llegó este año a ser una de las mejores veinte tenistas del mundo según el escalafón de la ATP. Precisamente este 2004 no lo recordará siempre por ese magnífico logro sino porque otra vez volvió a decidir en su vida ahora, con la determinación de casarse a finales de este año. Otro sueño que cumple a sus 25 años de vida.
Es consciente que la vida de un deportista se acaba pronto. Por eso ha sido las más disciplinadas de todas y ha logrado, con virtudes, llegar al lugar en donde se encuentra. En algún momento sostuvo que la posibilidad del retiro la está analizando porque al casarse haría todo más difícil. Zuluaga nunca se equivocó en sus determinaciones, ojalá nos permita

MARÍA ISABEL URRUTIA
En septiembre de 2002 entró
para siempre en la historia del deporte colombiano cuando obtuvo la medalla de
oro en los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia, al ganar la categoría de los
75 kilogramos en los deportes de la Pesas. La medalla de María Isabel Urrutia
es la única que ha logrado nuestro país en más de cien años de competencias
olímpicas. Varios deportistas como Hellmut Bellingrotd, Eliécer Julio o
Clemente Rojas estuvieron cerca de lograrlo, sin embargo fue María Isabel,
quien con mucho esfuerzo y sacrificio logró la tan anhelada medalla para
Colombia.
María Isabel nació el 25 de marzo de 1965 en el municipio vallecaucano de Candelaria en el hogar conformado por Pedro Juan y Nelly, sus padres, y Carmen Tulia, Luz Marina, Robinson y Edinson, sus hermanos, Desde muy niña se caracterizó por tener habilidades para la práctica del deporte en especial el atletismo. Sus primeros pasos en este deporte los dio como lanzadora de Bala y Disco, modalidades en las cuales obtuvo varios títulos departamentales, nacionales e internacionales.
Sin embargo, fue en el Levantamiento de Pesas en donde encontraría mayores satisfacciones deportivas y personales. En varias ocasiones se coronó campeona del mundo superando a grandes rivales como las pesistas de China, Estados Unidos y Nigeria. En total a nivel mundial, María Isabel, ganó 24 medallas de diferentes metales.
Así fue que en septiembre de 2002, en Sydney, después varios años de esfuerzo y sacrificio, largas jornadas de duros entrenamientos y una férrea disciplina cumplió con su sueño. Para ello fue fundamental la participación de entrenador búlgaro Gantcho Karoushkov, quien vio en María Isabel una pesista con potencial, talento y con gran posibilidades de darle a Colombia una medalla a nivel Olímpico.
Durante la competencia en los Juegos Olímpicos, en la categoría de 75kg, Urrutia levantó en su primer intento 110 kilogramos y el segundo 135kg, superando a una china y una nigeriana por tener menos peso corporal. De esta forma, María Isabel le dio a Colombia la primera precea dorada en sus 15 participaciones olímpica.
En ese mismo año fue declarada Deportista del Año por las diferentes agremiaciones deportivas y medios de comunicación a nivel nacional. Fue resaltada, además como mejor deportista de Suramérica y como la mejor deportista femenina de Latinoamérica, según encuesta de Prensa Latina.
Actualmente, ya retirada del deporte, María Isabel está dedicada a la política, es representante en la Cámara de Representantes del Congreso de la República por las negritudes, y está felizmente casada con el pesista argentino Lisandro Digiuni.
María Isabel nació el 25 de marzo de 1965 en el municipio vallecaucano de Candelaria en el hogar conformado por Pedro Juan y Nelly, sus padres, y Carmen Tulia, Luz Marina, Robinson y Edinson, sus hermanos, Desde muy niña se caracterizó por tener habilidades para la práctica del deporte en especial el atletismo. Sus primeros pasos en este deporte los dio como lanzadora de Bala y Disco, modalidades en las cuales obtuvo varios títulos departamentales, nacionales e internacionales.
Sin embargo, fue en el Levantamiento de Pesas en donde encontraría mayores satisfacciones deportivas y personales. En varias ocasiones se coronó campeona del mundo superando a grandes rivales como las pesistas de China, Estados Unidos y Nigeria. En total a nivel mundial, María Isabel, ganó 24 medallas de diferentes metales.
Así fue que en septiembre de 2002, en Sydney, después varios años de esfuerzo y sacrificio, largas jornadas de duros entrenamientos y una férrea disciplina cumplió con su sueño. Para ello fue fundamental la participación de entrenador búlgaro Gantcho Karoushkov, quien vio en María Isabel una pesista con potencial, talento y con gran posibilidades de darle a Colombia una medalla a nivel Olímpico.
Durante la competencia en los Juegos Olímpicos, en la categoría de 75kg, Urrutia levantó en su primer intento 110 kilogramos y el segundo 135kg, superando a una china y una nigeriana por tener menos peso corporal. De esta forma, María Isabel le dio a Colombia la primera precea dorada en sus 15 participaciones olímpica.
En ese mismo año fue declarada Deportista del Año por las diferentes agremiaciones deportivas y medios de comunicación a nivel nacional. Fue resaltada, además como mejor deportista de Suramérica y como la mejor deportista femenina de Latinoamérica, según encuesta de Prensa Latina.
Actualmente, ya retirada del deporte, María Isabel está dedicada a la política, es representante en la Cámara de Representantes del Congreso de la República por las negritudes, y está felizmente casada con el pesista argentino Lisandro Digiuni.

FAUSTINO ASPRILLA
(Tuluá, Valle del Cauca, Colombia, 10 de noviembre de 1969), es un ex futbolista colombiano que jugaba como delantero. Fue parte de la gran generación
de futbolistas de su país de finales de la década de 1980 y comienzos de los
noventa, junto a Carlos
Valderrama, René Higuita, Víctor
Hugo Aristizabal, Arnoldo Iguarán, Freddy Rincón, Leonel Álvarez, Adolfo "el Tren" Valencia, entre
otros.9
Ganó cinco títulos en Europa con el Parma FC,
jugó en dos Copas
Mundiales de la FIFA (1994y 1998),
y fue votado uno de los 5 mejores futbolistas colombianos en la historia de
la División Mayor del Fútbol Colombiano.10
Asprilla fue un jugador de gran habilidad y despliegue físico, tuvo
destacadas actuaciones en los clubes con que jugó y en la Selección
Colombia. Sin embargo, sus escándalos por fuera de los campos de
juego y su excéntrica vida personal le impidieron una carrera más exitosa y
extensa. Al respecto se recuerda la frase de varios analistas que han lamentado
que "Asprilla no quiso ser el mejor jugador del mundo".

MARÍO ALBERTO YEPES
Mario Alberto
Yepes nació en el año 1976, en Santiago de Cali,
en la provincia de Valle del Cauca, Colombia.
Mario Yepes es un conocido jugador del fútbol colombiano que se destaca por
su excelente dominio de la posición de defensa central.
Desde pequeño jugaba al fútbol todo el día, llegando a veces a
quedarse dormido en clase por haber jugado toda la noche.
En un principio jugó para el Cortulá, un equipo de la segunda división del fútbol colombiano donde se desempeñaba como delantero.
Un director técnico le dijo que aprovechando su altura, 1.86 metros, podría ser un excelente defensor ofensivo y, haciendo caso a este consejo, desplegó todo su talento.
En el año 1995, con poco tiempo de jugar profesionalmente, pasó al equipo Deportivo Cali, y junto a este debutó en la primera división del fútbol colombiano.
En un principio jugó para el Cortulá, un equipo de la segunda división del fútbol colombiano donde se desempeñaba como delantero.
Un director técnico le dijo que aprovechando su altura, 1.86 metros, podría ser un excelente defensor ofensivo y, haciendo caso a este consejo, desplegó todo su talento.
En el año 1995, con poco tiempo de jugar profesionalmente, pasó al equipo Deportivo Cali, y junto a este debutó en la primera división del fútbol colombiano.

RENÉ HIGUITA
Es un Destacado Ex Futbolista Colombiano que Jugaba como Portero
Su particular estilo de juego, de portero-jugador, en la línea de Soriano, Carrizo o Hugo Gatti y su peculiar personalidad, lo convirtieron en un ídolo en su país durante los años ochenta y noventa. Además fue elegido por la IFFHS como el octavo mejor portero sudamericano del siglo XX en el 2004
Higuita fue fundamental para un cambio clave en las reglas del fútbol, pues luego de su actuación en el Mundial de Italia de 90, con arriesgadas y espectaculares jugadas por fuera del área, un congreso técnico en Coverciano en 1990, empezó a hablar del arquero-líbero pues, según el sistema táctico, se necesitaba impulsar un arquero que supiera utilizar los pies. Esto llevó a la norma de que si un futbolista devuelve a su propio arquero un balón con los pies, éste no puede agarrarlo con las manos.
Higuita es reconocido como uno de los mejores porteros de la historia del fútbol sudamericano y una figura clave en el ascenso de Colombia dentro del panorama futbolístico internacional, siendo parte de una gran generación al lado de Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Adolfo "el Tren" Valencia, Faustino Asprilla, Leonel Álvarez y otros.
Además ocupa el tercer puesto en el ranking de los arqueros más goleadores en la historia del fútbol (ocupó el primer lugar por varios años) con 44 tantos en juegos oficiales.

RADAMEL FALCAO
Aunque
la camiseta de Falcao no estuvo en el pasado Mundial de Brasil, su lesión
no le ha hecho mella en el lugar privilegiado que indiscutiblemente ocupa como
el mejor jugador actual de Colombia. Falcao ha marcado más de 150 goles en
más de 200 juegos desde su llegada a los clubes europeos. Reconocido como
"El Tigre" por su espíritu combativo, ha sido el
protagonista absoluto en los clubes por donde ha pasado: del River Plate,
Porto, Atlético Madrid, el Mónaco y el Manchester United. La selección de
Colombia lo perdió para Brasil 2014 tras su lesión en la rodilla, mermando
su favoritismo para dejar la responsabilidad sobre la generación más joven de
talentosos futbolistas. Falcao sin duda sigue siendo, a pesar de su grave
lesión en el ligamento cruzado anterior, el mejor futbolista colombiano de la actualidad,
con permiso de James Rodríguez, y una de las bazas colombianas para conquistar
la Copa América en Chile.

JAMES RODRÍGUEZ
Considerado como una de las jóvenes promesas del fútbol
mundial, James Rodríguez fue compañero de Falcao en el AS Monaco, con quien también
cosechó éxitos en el Porto, y ahora la nueva estrella emergente del Real
Madrid. Su brillante actuación en el Mundial de Brasil le encumbró como uno de
los grandes talentos del fútbol Mundial. El equipo español pagó 84 millones de
euros al Mónaco por su fichaje. En la temporada 2013-2014 fue elegido el
segundo mejor volante ofensivo de Europa. Su pegada, su habilidad para pases
entre líneas y su capacidad de encarar a los rivales, son las
características a destacar de James. Colombia espera que sea el nuevo Pibe
Valderrama y que su carrera de éxitos no se detenga.

